El conjuro o Las Brujas

El Conjuro
Mi versión en acuarela de "El conjuro" (c. 1797-98) de Goya.

 

El conjuro o Las Brujas es una obra de Francisco de Goya que pertenece a una serie de seis pequeñas pinturas de gabinete, cada una de aproximadamente 43 × 30 cm, con la brujería como tema central. 

Las imágenes no forman una única historia en conjunto, ni tienen un significado común, por lo que conviene interpretar cada una individualmente. La creencia popular en la brujería y los demonios estaba aún muy extendida, y las investigaciones y los castigos de la Inquisición fortalecieron y legitimaron aún más estas supersticiones. Este motivo popular apareció en el arte, la literatura y el teatro, a menudo en forma de sátira. Goya se inspiró en las obras teatrales de Antonio de Zamora, que pudo ver en el teatro privado de los duques. 

Toda la serie fue propiedad de los Duques de Osuna y adornaba su residencia de verano en la Alameda de Osuna. La nobleza ilustrada dieciochesca, a la que pertenecían los duques de Osuna, no creían en la brujería; sin embargo, estaban fascinados por el tema de la hechicería, los fenómenos sobrenaturales y la cultura plebeya asociada; una corriente muy en boga a finales del XVIII entre la aristocracia.


Descripción de la escena

Un grupo de viejas brujas practican magia en plena noche a un hombre/mujer aterrorizado que viste un camisón blanco. Mientras una bruja entona cantos a la luz de una vela, otra lleva un cesto con niños y una lechuza se le posa en la cabeza. Al otro lado, otra bruja clava una aguja a un muñeco de cera, mientras dos murciélagos se agarran en su manto. En el centro del cuadro una anciana con túnica amarilla se acerca a tientas a la víctima. En la parte superior, sin terminar de pintar, vemos una figura que, con huesos en las manos, observa la escena siendo identificada por algunos como el diablo o como la reina del aquelarre. A su lado vuelan murciélagos y búhos. 

El efecto dramático de esta composición se potencia por la manera en la que Goya ha empleado el color: a partir de una capa de pintura negra, que puede ocupar la totalidad del lienzo, aplica los colores para ir consiguiendo las zonas de luz reservando el negro del fondo. 

Museo Lázaro Galdiano, Madrid, España. Óleo sobre lienzo

 

Fuentes: 
Wikipedia
fundaciongoyaenaragon.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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