El león agradecido de San Jerónimo

León de San Jerónimo Penitente 

La leyenda de San Jerónimo y el león cuenta que el santo, durante su retiro en el desierto, curó a un león herido sacándole una espina de la pata. Agradecido, el león se convirtió en su fiel compañero y guardián en el monasterio de Belén. 

 Esta historia está relatada junto otras muchas de otros santos en La Leyenda áurea o Leyenda dorada (en latín, Legenda aurea), es una compilación de relatos hagiográficos reunida por el dominico Santiago de la Vorágine, arzobispo de Génova, a mediados del siglo XIII. Titulada inicialmente Legenda sanctorum (Lecturas sobre los santos), fue uno de los libros más copiados durante la Baja Edad Media y aún hoy existen más de un millar de ejemplares manuscritos. Con la invención de la imprenta, dos siglos más tarde, su reputación se había consolidado y antes del fin del siglo xv aparecieron numerosas ediciones impresas.

Este león es un fragmento de la obra de San Jerónimo penintente (ca 1450) en el museo Lázaro Galdiano de Madrid. En este óleo, titulado en el museo "San Jerónimo en el desierto", aparece el santo, viejo y barbado, de rodillas ante el crucifijo viste sayal ceniciento oscuro y empuña guijarro y disciplinas. Suelo de prado con hierbas y florecillas menudamente dibujadas. A la izquierda, sentado, el león con una sonrisa un tanto maléfica; detrás, en el suelo, el capelo y el manto. El fondo es un paisaje con río, bahía y lejanías de ciudad amurallada y torreada, poco que ver con la idea de desierto.

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